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Pulquería Electoral

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07 mayo 2012

¿Qué es el político? ¿Qué es la política?

Las preguntas que quiero tratar en este ensayo son, creo, las que le dan vida a los diálogos que elegí: Las Leyes y Él Político de Platón. ¿Qué es el político? y ¿Qué es la política? Estas preguntas se pueden encontrar, aunque no de forma directa en Las Leyes, ya que están implícitas y son cuestión de análisis en el camino que toma el ateniense para contestar su pregunta inicial y son las preguntas que le dan vida al diálogo El Político.

El definir al político y su arte fue una cuestión a la que le dio muchas vueltas Platón y a la que no le pudo dar una respuesta concreta. El diálogo que gira alrededor de esta cuestión tiene un final inconcluso, a mi parecer, y en su búsqueda de la causa y origen de los regímenes políticos tampoco pudo englobar el arte de la política, solo la englobaba en la palabra política pero sin una respuesta de fondo.

La travesía empieza en la primera interrogante y cuestión a tratar: ¿es el político un ser divino o simplemente humano? Aunque parece algo simple y sencillo de responder, no lo es, ya que la idea del político ejerciendo en su máximo potencial y capacidades resulta ser un ser divino algo fuera del alcance de ser humano, y debemos recordar que nuestros gobernantes, reyes y/o legisladores son simples seres humanos con la misma dificultad para alcanzar la divinidad que cualquiera de nosotros, esto nos lo muestra Platón en El Político. Una vez que diferenciamos la teoría de la realidad debemos enfocar esta teoría a lo que tenemos frente a nosotros si es que queremos identificar al verdadero político poseedor del arte política.

La siguiente cuestión a tratar se refiere a las leyes. Los griegos manejaban la idea de que existían las leyes divinas y las leyes del hombre, mientras más se parezcan e imiten las leyes del hombre a las divinas mejor van a estar las personas. Pero los que dictan estas leyes son simples mortales imperfectos por naturaleza entonces todo lo que hagan será un reflejo de ellos mismos y por lo tanto serán imperfectos. ¿Qué tan bien van a estar las personas bajo una constitución imperfecta? Pero no cualquiera formula las leyes, lo hacen los que manejan el arte de la política, ya que solo el doctor puede tratar a los enfermos y el que conoce el arte de los metales puede manejar los metales. ¿Qué es lo que sabe el político que le permite formular leyes para los hombres si no es un ser divino?

La idea del pastor de hombres que sale del Político es muy interesante y merece ser analizada. Tenemos que los pastores manejan un cierto arte que les permite conocer como manejar a los animales que están pastoreando; conocen sus necesidades, sus limitaciones por lo tanto pueden atenderlas, satisfacer sus necesidades y cuidar de ellas. El político debido a las funciones que cumple es similar a un pastor pero en este caso de hombres, ya que debe conocer sus necesidades, sus limitaciones, sus placeres y aquí no solo puede sino debe trabajar para satisfacer todas las necesidades cubrir sus limitaciones y brindar seguridad sobre sus propiedades así como justicias.

El problema con esta idea es que el pastor de hombres tiende a ser el rey filósofo de Platón, un ser divino por excelencia y estamos lejos de el. Es necesario regresar a la tierra a la realidad a mirar a nuestros gobernantes para contestar esta pregunta, el problema es que sin la divinización del político no tendríamos algo hacia donde dirigirnos, se necesita manejar la teoría del rey filósofo entre otros para saber que es lo que estamos imitando o al menos intentando hacerlo.

Quisiera incluir a Las Leyes en este análisis, cuando el ateniense usa el ejemplo de los Persas[1], nos enseña que dentro de una monarquía que ha tenido grandes reyes los descendientes de estos no resultan ser los mejores, aquí subraya la importancia de la educación recibida por estos. Sin introducirnos mucho en este tema, si son educados en un ambiente en el que se les cumple cada capricho y nunca tienen que trabajar por conseguir las cosas, crecerán ignorantes pero si tienen que trabajar y esforzarse podrían ser mejores.

Como dice el ateniense, dentro de la historia los regímenes políticos y gobernantes van y vienen, nacen y mueren, progresan y se derrumban; lo importante es rescatar lo que mueve al hombre a formar sociedades a necesitar líderes y a necesitar la política. Se pueden tener buenas y malas constituciones y buenos y malos gobernantes pero ¿Qué hace a los buenos gobernantes? y ¿Qué hace a las constituciones buenas?

Para responder a esto quiero retomar otro punto de Las Leyes, los intereses particulares. Primero analizaré a las constituciones por el lado de los intereses particulares y después retomare mi tema principal, el político.

Según Platón vivimos dentro de periodos de tiempo divididos por las catástrofes[2], estas borran una civilización y el hombre tiene que volver a empezar hasta ser golpeado por otra catástrofe. El ateniense se centra en el diluvio, aquí solo sobreviven las personas que vivían en los montes y nos dice que básicamente son pastores montaraces. Estos sobrevivientes tienen que lidiar con la falta de herramientas y la pérdida de las artes, para sobrevivir se juntan y por medio al diluvio se quedan en las montañas.

Lo importante de este relato antiguo, que hace el ateniense, es lo que hacen los sobrevivientes después, que es juntarse en comunidades pequeñas y viven bajo el régimen del Señorío. El poder lo ostenta el más viejo y se va transmitiendo conforme el tiempo. Cuando las pequeñas comunidades se juntan, para formar lo que serían los inicios de las ciudades, deben lidiar con el conflicto de los intereses particulares. Es en este momento político en el que aparecen los políticos y nacen las constituciones.

Lo que hace el político en estos inicios es defender los intereses de sus particulares. Se juntan diferentes representantes y en base al diálogo llegan a un acuerdo de cuales se respetan y cuales quedan descartadas y hasta prohibidas. Posteriormente esto se presenta ante los gobernantes para su aprobación, aquí vimos el inicio de la legislación. Este momento es crucial en una comunidad ya que el acuerdo al que llegaron va a definir si sobrevive su comunidad, si va a ser vulnerable ante otras comunidades o si va a marcar el inicio de conflictos internos.

El político en este caso en la forma de los representantes, debe tener ciertas habilidades para acordar, decidir y formular las leyes que regirán su comunidad. Deben conocer a su pueblo, deben poder ver y medir las consecuencias de sus acciones y hasta de lo que no hagan. ¿Cómo pueden lograr la paz, el orden y el bienestar de todos?

Regresemos al Político, una idea de Platón con la que estoy totalmente de acuerdo es la analogía del arte de tejer. El político debe de saber tejer, tanto las acciones como las decisiones que debe tomar no son cualquier cosa que se pueda tomar a la ligera. No cualquier persona puede estar a cargo de una ciudad, ya que no es cuestión de una herramienta mal hecha sino una mala decisión afecta a terceros a otros seres humanos y si es una persona con consciencia los errores le van a pesar mucho o simplemente el pueblo no perdona.

Lo que se necesita es una persona sensata, prudente y justa, una combinación un poco complicada pero son condiciones necesarias para que se pueda lograr lo que una comunidad necesita: libertad, justicia y razón. Una ciudad que no combine estos elementos tendera a los extremos y aquí me parece necesario sacar a colación el “justo medio” de Platón.

El justo medio es una idea que utiliza y desarrolla en los dos diálogos. Pero la utilizada en las leyes es en la que quiero profundizar, para eso es necesario tomarlo desde un poco antes. El ateniense, siendo el que lleva el diálogo, dice que hay dos regímenes de los cuales parten todos los demás, la democracia y la monarquía.[3] Los Persas son la monarquía y los Atenienses la democracia; para el ateniense las dos sociedades están mal.

Las democracias, y en este caso la ateniense, se van mucho por el lado de la libertad. El problema esta en que esta puede convertirse en libertinaje, debido a que dentro de su libertad se les esclaviza; el uso de la constitución le da a la gente libertad en muchos sentidos pero al mismo tiempo los limita dentro de las leyes que están establecidas, al limitar a las personas llega el momento en el que salen personas que buscan rebelarse y algunas veces lo hacen sin sentido alguno lo cual tiende a llevar al libertinaje o nada mas a conflictos internos.

Las monarquías no se salvan ya que esclavizan a las personas bajo el régimen y las decisiones de solo una persona, lo cual le quita la libertad a la gente pero mantiene una justicia como ningún otro régimen y si no hay un exceso de autoritarismo puede tener cierta imparcialidad.

Platón, mediante el ateniense, nos dice que no se puede estar en los extremos, para que una ciudad este bien regida es necesario que cumpla con las tres condiciones mencionadas antes: la libertad, la justicia y la razón. Por eso las variaciones de los regímenes políticos madre, denominados por Platón, son la mejor opción. Es una idea con la que esto de acuerdo, si vemos actualmente no tenemos un régimen político o gobierno definido y que sea o tenga elementos de esencialmente de un régimen, los países cuentan con democracias modificadas según sus necesidades e intereses y según el funcionamiento del país o simplemente por tradición e historia.

Un político debe manejar el arte de la política para crear leyes que se adapten a los intereses particulares de las sociedades, o que al menos concuerden con y sean aceptados por la mayoría, estas leyes deben funcionar por el bien de la gente y deben ser claras para que puedan ser comprendidas por las personas. El político debe cuidar tres aspectos, según Platón, al legislar: “El legislador debía poner sus leyes mirando a tres blancos: a que la ciudad para la que legisla sea libre, a que esté bien avenida consigo misma, y a que sea razonable”[4]

Lo que dice Bobonich es su texto me será de utilidad, el plantea que para Platón las personas deben ser persuadidas, de una manera racional, de que las leyes son lo mejor y les servirán para vivir mejor. Bobonich resalta tres puntos de la posición de Platón voy a explicarlos porque es algo en lo que concuerdo con los dos autores, las personas cuando buscan ser persuadidas lo que en verdad buscan es que les enseñen que la mejor forma de vida es siguiendo las leyes; las leyes no solo restringen y adornan estas enseñan y educan a los ciudadanos; por último Platón espera que las leyes estén bien fundamentadas y se acerquen los mas posible a un argumento filosófico.

Esto es parte del justo medio, debe existir un equilibrio entre las leyes y el político y esto hace la política. El político por mucho que maneje su arte debe estar regido del mismo modo por las leyes sino de que manera está limitado, si va a legislar tiene que legislar para todos incluyéndose a si mismo porque si legislas para los demás no te vas a preocupar tanto que si legislas para los demás y para ti mismo, uno se esmera y se preocupa más cuando le afecta a uno mismo que cuando es para otra persona.

Morris menciona mucho la falta de conclusiones en el Político, es algo con lo que concuerdo, porque así como busque centrarme en las preguntas que movieron ese diálogo la falta de respuestas o conclusiones hizo difícil el que pudiera definir bien al político y su arte. Platón da muchas características pero falla en definir, en englobar lo que es un político y lo que es su arte, las habilidades que debe tener. Lo mas cercano a la conclusión es el desarrollo de la analogía del arte de tejer con la política, y en Las Leyes en mi opinión si encuentra el origen de los regímenes políticos pero se olvida de la causa, aunque muestra las causas de porque fallan o fallaron ciudades con todas las condiciones para trascender.

El político y la política vienen del área social del hombre, de la necesidad de formar sociedades para sobrevivir y cubrir las limitaciones naturales que tenemos. Si el hombre no fuera imperfecto por naturaleza y su naturaleza fuera fácil de contener, no sería necesaria la política. Cuando digo política me refiero mas que nada a la habilidad y necesidad de legislar del hombre, en los diálogos se ve que el hombre no puede estar sin reglas o mejor dicho leyes que limiten sus acciones o le recuerden de vivir de cierto forma que supuestamente es la mejor, o es la mejor según los intereses particulares de la sociedad en la que vive.

El político es la persona que tiene la habilidad de cubrir estas necesidades e intereses particulares de la sociedad. No cualquier persona puede resolver los problemas de la comunidad, el político es el que puede mantener el orden dentro de una masa de personas, puede definir reglas para evitar problemas mayores, decidir cuando nadie mas sabe que hacer y actuar para evitar repercusiones de una mayor magnitud. El que sabe cuando debe actuar fuera de la ley para mantener el bienestar de la sociedad. El que sabe vincular y distribuir las demás áreas y artes del hombre para satisfacer los huecos que no puede cubrir el hombre por si mismo como un ente solitaria.

El político es la persona que puede conseguir lo que necesita una ciudad, de nuevo usaré una cita de las leyes para explicar esto: “La ley no debía establecer poderes grandes ni tampoco absolutos [...] la ciudad tenía que ser libre y sensata y estar en amistad consigo misma y que el legislador debía poner sus leyes con la mira en todo ello”[5] esto es lo que debieron buscar los reyes de Argos y Mesenia y fallaron en conseguirlo, por el hecho de que no cualquier persona puede lograrlo, por eso la política es una ciencia y el político es una persona que se separa del resto de los seres humanos como cualquier otro que domine un arte.

[1] “Las Leyes”, libro III 694 a – 695 b
[2] Véase “Las Leyes”, libro III 677 a, b
[3] Todos los demás regímenes son variaciones de estos y hasta combinaciones para poder tener “libertad y concordia concertados con la razón” Las Leyes, libro III 693 d
[4] Las Leyes, libro III 701 d
[5] Las Leyes, libro III 693 b

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23 abril 2012

De la cueva a la pluma

“El simulacro, la ficción verdadera, es algo así como la errancia de un sentido en busca de su forma: una peregrinación que va de un lenguaje a otro, de una cadencia verbal a otra, hasta que se detiene, se cristaliza, se encuentra a sí mismo”. Tomás Eloy Martínez

Toda historia es una ficción verdadera. Desde los inicios de la humanidad, nos hemos dado a la tarea de compartir historias, de narrar para informar y entretener. Las formas de transmitir las historias han cambiado con el tiempo. Los avances tecnológicos han abierto las puertas a diferentes métodos y nos hemos adaptado a ellos. Desde las pinturas en los muros de las cuevas hasta los ebooks y la reproducción de videos en los teléfonos móviles la intención no ha cambiado: llenar un vacío de la realidad.

En las ficciones verdaderas, el gesto de apropiación de la realidad es evidente por sí mismo. Juegan con la casi imperceptible franja que separa ficción de realidad, o imaginación de certidumbre. El artista se convierte en reparador de la historia, recoge los retazos de historia que se van perdiendo en el camino y los remienda, transforma y reconfigura para preservar la memoria colectiva. Toda ficción nace de un hecho. Algo sucede que conmueve al artista y lo impulsa a producir, a generar, a narrar.

Las formas sí que han cambiado. La ópera y los musicales nos cantan una historia. La envergadura de la música es inimaginable, es una eterna interacción de ilusiones y realismo, tragedia y comedia, simplicidad y complicación. La música, por sí misma, suele ser un shot de ficción, a veces acotada y dirigida por la letra, o una guía melodiosa que permite a nuestras mentes volar.

El cine y el teatro son las representaciones físicas de las ficciones, utilizando producciones y actuaciones que ayudan a reforzar la simulada veracidad de su ficción. El teatro es la síntesis de las bellas artes; allí encontraremos el movimiento y los gestos de la danza; la melodía, el ritmo y la armonía de la música; el color, la masa y la línea de las artes espaciales; así como el lenguaje y la métrica de la literatura. El cine es un arte figurativo, es capaz de ofrecernos, en una sola imagen, un universo que nos da la impresión de ser realidad. Una ventana a las ficciones verdaderas del mundo. La diferencia entre en el teatro y el cine es la visión: en el primero podemos ver en todo momento el espectro completo de la escena, nunca dejamos de ver el escenario en su totalidad; en cambio en el cine estamos a la merced de la visión del director, sólo podemos ver lo que él desea que veamos.

La literatura podría considerarse el corazón de las ficciones verdaderas. Crea verdades que comparten su ser con objetos reales, el resultado es una representación que tiene la misma fuerza de la realidad y engendra una ilusión igualmente verdadera. La literatura muestra un mundo que expone las grandezas y abismos de la condición humana. Los límites y extremos de nuestra naturaleza, las atrocidades de las que somos capaces y las cimas que podemos alcanzar. Toda obra literaria es un pacto entre el autor y el lector. No puede existir uno sin el otro. La lectura tiene que ver con la libertad del individuo, con la insatisfacción que nos mueve, con los vacíos que buscamos llenar; escribir tiene que ver con el deseo de alimentar esa subversión e insatisfacción que nos acompañan.

Cabe mencionar que no toda ficción logra el cometido de ser verdadera y algunas verdades terminan convertidas en ficciones. Lo más importante de una ficción es que sea creíble, que encaje en las leyes del mundo o que cree su propio mundo y leyes, de tal forma que nadie pueda refutarlas. Las personas deben poder reconocerse en la obra o reconocer que pueden creer en lo que sea que el autor les está planteando. Para el autor de una ficción la verdad se encuentra en su imaginación y su cometido es recrearla en la del lector.

Desde los cuentos cortos como El dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Augusto Monterroso) o El emigrante (“¿Olvida usted algo? –¡Ojalá!” Luis Felipe Lomelí) hasta las grandes novelas como “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra; la literatura recrea mundos en nuestras mentes, mundos que concebimos como posibles, en los que aceptamos parte del autor y a los que les insertamos, como lectores, nuestra propia esencia.

Ya sea en el muro de una cueva, el escenario de un teatro, la melodía de una canción, la voz de una soprano, la pantalla del cine, las páginas de un libro… todos tenemos nuestras ficciones verdaderas favoritas. ¿Cuáles son las suyas?

Pueden encontrar mis ficciones verdaderas en Corvus Philosophus

Christian Guerrero @CorvusPhil

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16 abril 2012

Ibargüengoitia: sátira y picardía

“Y me pregunto ahora si la mano del escritor puede tener una misión más alta que la de definir, fijar, criticar, mostrar el mundo que le ha tocado en suerte vivir”.
Alejo Carpentier

Sé que hay escritores con mayor renombre, que hicieron aportaciones invaluables a la literatura latinoamericana y que se convirtieron en titanes de la literatura, pero hoy quiero hablar de un talentoso mexicano, quien siempre me ha hecho pensar que es una de las joyas un tanto olvidadas de la literatura mexicana: Jorge Ibargüengoitia.

Ibargüengoitia es un escritor que se sale aleja de lo convencional. Todo lo escribe desde una perspectiva humorista, aunque él no se reconocía como un humorista. En una época en la que todos respetaban y veneraban la Revolución mexicana, él hizo un libro en el que se burló de ella; cuando los autores del boom de la literatura latinoamericana escribían novelas contra las dictaduras de América Latina, él prefirió escribir una novela en la que tanto los héroes como los villanos son ridículos; decidió romper con el culto al yo y escribió un libro de cuentos en el que se dedica a burlarse de sí mismo, exponiéndose como un ser humano normal, lleno de torpeza y pobreza; escribe una novela sobre dos criminales que, como cualquier otra persona, buscan una forma de ganarse la vida, sin entender que lo que hacen es un crimen; y, finalmente, escribe un libro en el que trata de desmitificar la conspiración de la independencia de México, su alzamiento y posterior fracaso. Las novelas de Ibargüengoitia logran su cometido: entregarnos una visión diferente de la realidad nacional.

Una novela que reflexiona mucho sobre sí misma corre el peligro de ahogarse si se olvida de seguir moviéndose. Las novelas, los cuentos y los artículos de Ibargüengoitia son puro flujo y movimiento. Avanzan con un “tempo” agradable y ligero. Tiene mucho éxito en darle ese toque de “posibilidad” a sus personajes e historias, en algunas ocasiones tiene tanto éxito que crea una sensación de “certeza histórica”. Dispone del lenguaje de cada día, ese lenguaje que está aún lejos de agotarse. Se interesa en las situaciones que están cercanas a las personas o nos acerca las situaciones históricas que sentimos lejanas, con ese lenguaje asequible a todos.

Las novelas están hechas para ser leídas. Sin la complicidad de un lector, que la descifre y acepte dejarse engañar por el autor convertido en ilusionista, no existirían. Es un deleite convertirse en cómplice de Ibargüengoitia y dejarse engañar por su reinterpretación satírica de nuestra historia o de nuestra sociedad.

Sus habilidades no se reducen a las novelas, fue un cuentista efectivo así como un exitoso y deleitoso cronista de la vida en México. Si leen Instrucciones para vivir en México (un tipo de antología de los artículos que publicó en el Excélsior), encontrarán un sinfín de historias, aparentemente, reales sobre la vida en México que te harán soltar una carcajada de vez en cuando. Tiene la cualidad de hacerte reír y terminar reflexionando sobre las historias absurdas que terminan resultando más familiares de lo que nos gustaría que fueran. Es un autor que supo reproducir, con éxito, el humor y la picardía del mexicano, combinarlo con experiencias (ficticias o reales) del día a día o con eventos históricos.

No está mal satirizar nuestra historia ni nuestra sociedad. La crítica, con humor, sirve para entretener y reflexionar. Contestando la pregunta de Carpentier, Ibargüengoitia encontró la forma de entretener mientras definía, fijaba, criticaba y mostraba el mundo que le tocó vivir.

Ibargüengoitia cumple con lo que Bernard Pingaud llama “el novelista auténtico”, que es un escritor que usa lo que conoce para crear una ficción “no una acción real, sino un sueño verdadero”. Con sus obras nos sumerge en los sueños verdaderos del México sarcástico, pícaro, y a veces ridículo que él, y todos, conocemos y amamos.

“Ocuparse de ese mundo, de ese pequeño mundo, de ese grandísimo mundo, es la tarea del novelista actual. Entenderse con él, con ese pueblo combatiente, criticarlo, exaltarlo, pintarlo, amarlo, tratar de comprenderlo, tratar de hablarle, de hablar de él, de mostrarlo, de mostrar en él las entretelas, los errores, las grandezas y las miserias; de hablar de él más y más, a quienes permanecen sentados al borde del camino, inertes, esperando no sé qué, o quizás nada, pero que tienen, sin embargo, necesidad de que se les diga algo para removerlos”. –Alejo Carpentier-

Los invito a tomar cualquier libro de Ibargüengoitia y les aseguro que lo disfrutarán.

Hasta el próximo lunes.

 

Pueden seguirme en twitter: @CorvusPhil o encontrarme en Corvus Philosophus

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05 marzo 2012

Reflexiones a pie

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El tema es extraño (poco convencional) pero así se debe acompañar el pulque, de nutridas divagaciones lúdicas, que acompañen los silencios de las libaciones y llenen los vacíos de las risas. Es bien sabido en las cantinas, pulquerías, bares y hasta las reuniones o fiestas con los cuates, que todo borracho es un filósofo (o al menos eso creen). En esta pulquería aflora nuestro espíritu de borrachos filósofos, sin el alcohol (a veces) pero con las mismas intenciones publicamos nuestros puntos de vista siempre con la esperanza de empezar un diálogo, ya que los comentarios y opiniones de los lectores son lo que le dan riqueza al contenido de este humilde blog. Ya me tomé muchas libertades, hablé por el grupo cuando podrían no estar de acuerdo con lo que estoy diciendo y los llamé borrachos, así que mejor me voy directo al tema de la semana.

En una era en la que los medios de comunicación y transporte han acortado las distancias de forma prodigiosa, es innegable que el mundo y, sobretodo, el tiempo se han estrechado. La estrechez de estas devastadoras variables de nuestras vidas no es poca cosa. Nos sentimos oprimidos por la sociedad, el trabajo, el dinero, la moda, las innovaciones tecnológicas, los trends, Apple, nuestros padres, nuestros amigos, la novia (o el novio)… el tiempo.

Sí, el tiempo es un tormento constante y nos trae una de las ironías de la vida. ¿Cuántas veces han dicho que les gustaría tener más tiempo para dedicarse a ustedes? Me parece irónico que siendo que estamos atorados con nosotros mismos las 24 horas de cada día de nuestras vidas, constantemente sintamos que rara vez tenemos tiempo para nosotros. Sería imposible tener más tiempo con y para nosotros.

El presente tiene la paradoja de ser un inagotable bien escaso (mientras vivimos). Está formado por momentos efímeros que se renuevan al instante. No hay nada más axiomático y perceptible que el instante presente. Y sin embargo se nos escapa completamente. En eso radica la tristeza de la vida; algunos dirían que también la alegría. Los momentos que forman el presente se adhieren al pasado y en forma de recuerdos perpetúan nuestra esencia. Durante un instante nuestros sentidos perciben, de forma consciente o inconsciente, un montón de acaecimientos. Respiramos, vemos, palpamos, probamos y escuchamos una infinidad de señales que desfilan a través de nuestro cerebro. Cada instante de nuestras vidas representa una retahíla de sensaciones e ideas, un pequeño cosmos irremediablemente olvidado (o imperfectamente archivado) al instante siguiente.

Hay algunas ideas que rondan por tu mente pero que alguien ya las expresó de una forma que difícilmente podrías superar. Acudo a las palabras de uno de mis autores favoritos Milan Kundera para profundizar en la estrechez del mundo.
“Que la vida es una trampa lo hemos sabido siempre: nacemos sin haberlo pedido, encerrados en un cuerpo que no hemos elegido y destinados a morir. En compensación, el espacio del mundo ofrecía una permanente posibilidad de evasión. … En nuestro siglo, de pronto, el mundo se estrecha a nuestro alrededor. … el adjetivo <<mundial>> expresa aún más elocuentemente la sensación de horror ante el hecho de que, de ahora en adelante nada de lo que ocurra en el planeta será ya asunto local, que todas las catástrofes conciernen al mundo entero y que, por lo tanto, estamos cada vez más determinados desde el exterior, por situaciones de las que nadie puede evadirse y que, cada vez más, hacen que nos parezcamos los unos a los otros.”
El mundo es una concha que nos cubre, es la dimensión en la que nos movemos y a medida que cambia el mundo, nuestra existencia también cambia. Dentro del proceso de globalización en el que, a veces, es fácil perder nuestra identidad, buscamos refugios en los que podamos defender nuestra individualidad y celebrar nuestra homogeneidad. Los paseos y las caminatas nos presentan oportunidades de intimidad y reflexión.

El mundo y la vida son movimiento. Las reflexiones en movimiento tienen otra perspectiva que las reflexiones sedentarias. La vida sucede; es acción y reacción por ello cuando pensamos de pie, caminando, nuestras ideas van viajando, mutando, creciendo, desapareciendo de acuerdo al capricho del camino, del paisaje, de las personas, los lugares, las situaciones, los eventos, las acciones; según el movimiento, el aire, el calor, el frío…

Siempre me ha atraído el acento subjetivo y la sinuosidad tanteadora de las caminatas. Es una experiencia tan elástica, receptiva y abierta que no tiene mucho caso preguntarse por su pureza. A pie siempre está latente la idea del tanteo, de la experimentación y la inquietud de degustar las cosas por uno mismo. El paseo es una forma de palparse, de ir al encuentro de uno mismo, de tentarse y masturbar la mente hacia una reflexión.

Movidos por motivos hedonistas, contemplativos o estéticos salimos a caminar para llegar hasta el fondo de nuestra problemática existencial. Concebimos al yo como algo tentativo, en construcción, en proceso, en movimiento, inestable; sentimos que hemos hecho nuestra vida tanto como nuestra vida nos ha hecho a nosotros. Cada paso que damos tenemos un ojo puesto en el escepticismo y otro en la reivindicación de la experiencia. De allí que el tono de conversación o de confidencia sea tan propicio, en las reflexiones a pie, para este no llegar a nada, para este llegar modestamente a esto, para este ir y venir, para ese volver al comienzo que, entonces ya nunca es el mismo.

Una reflexión a pie no se desvía puesto que no iba a ningún lado, perfectamente trabajada en su irresponsabilidad. No tenía un fin establecido ni conocido, el camino sí, o tal vez no, pero todo camino tiene un destino; conocido o desconocido se trata de desplazarse de un punto “A” a un punto “B”. La reflexión no, la reflexión evoluciona, progresa, muta, desaparece, se contradice, se disecciona; discurre de manera dispersa, proclive a la digresión; no se desvía puesto que no iba a ningún lado, todo en ella es desviación. El pensamiento fluye sin cartas de navegación por eso muchas veces nos perdemos en divagaciones. Lo que buscamos es pensar las cosas por sí mismas y llegar, si es que se puede llegar a algún lado, a una conclusión personal. Reflexionar por reflexionar, integrando al mundo en la reflexión, nuestro mundo, con sus palpitaciones y desviaciones.

A pie las variables son infinitas, la reflexión se funde con el paisaje, con los sonidos y los olores. La reflexión a pie es esa aventura, ese recorrido, en que la búsqueda misma crea la materia del hallazgo.

Hasta el próximo lunes.

Twitter: @AveLiteraria
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21 noviembre 2011

La guerra de los jóvenes



En lo que va del sexenio de Felipe Calderón más de cincuenta mil personas han fallecido a causa de la llamada Guerra contra el Narcotráfico. Me parece que esa es una verdad que no podemos, y sobre todo, no debemos ignorar. De los cincuenta mil más de mil trescientos han sido niños y jóvenes menores de 18 años. La Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional, reportaron en septiembre que hay 4 mil 44 niños vinculados con el crimen organizado. Es evidente que el Estado ha dejado vacíos en su cobertura o "manto protector" dejando a diferentes sectores de la población en las manos del crimen organizado. El problema del narcotráfico y sobretodo de la violencia en México, no es uno que se vaya a resolver con el enfrentamiento, armado, directo.

México y el fenómeno de los NINIs va mucho más allá de las implicaciones económicas. Mientras la sociedad y el gobiernos no ha sabido aprovechar el valor de los jóvenes mexicanos, parece que el narcotráfico, y crimen organizado en general, sí. Por eso podemos encontrar que, entre 25 mil y 30 mil adolescentes mexicanos participan en la llamada guerra contra el narcotráfico, según un informe de ONG´s entregado a la ONU el 31 de enero. También cabe mencionar que, según el documento "Infancia y conflicto armado en México", elaborado por la Red para los Derechos de la Infancia en México (Redir), el narcotráfico utiliza a los menores de 12 años como vigilantes o "halcones", mientras que a los de 12 a 15 años los emplea en el traslado de droga. Los de 16 años en adelante, alerta, ya empiezan a ser contratados como sicarios, mientras que a las niñas las emplean como empaquetadoras de droga.

Es una realidad que en nuestro país somos proclives a aceptar que algo existe pero mantenernos en nuestra zona de confort mientras no nos pase a nosotros. En este caso no lo podemos hacer. Es obvio que no podemos salir con armas y apoyar al ejército en su pelea, pero sí podemos exigir los cambios que necesitamos como sociedad. Podemos exigirle al gobierno que amplíe el espectro de su "lucha". Podemos convencerlos de que el enfrentamiento armado no es la única opción con la que cuentan. Deberíamos demostrarles que educando a las personas, reforzando el civismo y los valores también es una forma de luchar contra la violencia. Mayor solidaridad y una mayor cohesión social hacen falta en el México actual.

La gravedad del problema es más evidente en las cifras oficiales de decesos en Ciudad Juárez. La muerte de personas de entre 20 y 24 años de edad se incrementó 407 por ciento de 2007 a 2010, lo cual significa que se quintuplicaron los decesos de jóvenes en los primeros cuatro años de la guerra contra el narcotráfico. El rango de edad de 20 a 24 años es el más afectado por las masacres, seguido por el de 25 a 29 años con un aumento de 395 por ciento, y el de 30 a 34 con 347 por ciento. Quiero que se detengan un rato y reflexionen sobre lo que acaban de leer, es importante ver la dimensión del problema. No se puede aceptar el discurso "oficial" de que todos o la mayoría estaban relacionados con el narco y aún si lo estuvieran, sería importante que se pusieran a pensar en qué los orilló a esa posición. Como ya he dicho y seguiré diciendo no podemos cerrar los ojos y seguir como si nada, como en el tema de la semana pasada pregunto ¿qué tipo de generación queremos ser? ¿qué México queremos?

Los ciudadanos debemos estructurarnos, no es lo mismo apoyar desde tu casa movimientos como México SOS que involucrarse y participar de forma activa. Es importante que entendamos que está bien disfrutar del estado de bienestar en el que te encuentras y no querer mover nada para salir de el, pero no podemos olvidarnos de los demás, no podemos ser tan egoístas, no es tiempo para el egoísmo. Creo que debemos luchar por el derecho de otros para acceder y disfrutar de la "tranquilidad" y bienestar del que disfrutamos los más afortunados ¿no?

Sea cual sea la forma de "combatir" al narco, deberá estar complementada por educación, responsabilidad social y valores. Sin movimientos en esos frentes no se dará el cambio social necesario para empezar a estigmatizar y aislar al narcotráfico, así como disminuir la violencia.

Les dejo un poema de Martín Niemöller, de la segunda guerra mundial, que, guardando toda proporción, siento es vigente en el México de hoy.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

No hay que cerrar los ojos y jamás hay que callar ante ninguna injusticia, venga de donde venga, porque podría llegar el día en el que nadie alce la voz por nosotros cuando lo necesitemos. Como todos los lunes, los invito a participar y dejas sus comentarios.

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14 noviembre 2011

México y la Generación Y


La generación como un “Conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos” (RAE) es un concepto difícil de aterrizar. La división, en el tiempo, entre una generación y otra es un asunto muy arbitrario. Las personas que lo hacen dirán que me equivoco y que es bastante “sencillo” determinar en dónde inicia y termina una generación. La verdad es que se difiera mucho entre los “expertos” en cuanto al inicio y final de las generaciones, pero en lo que estoy de acuerdo con ellos es que las personas no podemos evitar compartir rasgos influenciados por el tiempo en el que vivimos. Es clásico encontrar “brechas generacionales” entre nuestros papás y nosotros y conforme vamos creciendo las vamos encontrando con nuestros sobrinos o lo que conocemos como “las nuevas generaciones”.

No crecen con las mismas caricaturas que nosotros, no conocen las mismas canciones, no vivieron algunos eventos que nosotros sí, entre tantas otras cosas que van creando “brechas generacionales”. A todos nos ha pasado que conocemos a una persona unos años menor y sorprendernos porque no conocen a X o Y personaje, artista, película, programa, etc. típicamente decimos algo como “me siento viejo” cuando eso pasa. Ese es el curso de la vida, el tiempo sigue avanzando y el mundo girando, por lo tanto las cosas cambian, las perspectivas cambian y las generaciones se adaptan a la realidad del mundo en el que les tocó vivir.

Soy de la generación Y, también conocida como “millenial”, generación por qué (viene de la versión en inglés Generation Why), Generation Next, Generation Net, Echo Boomers y Worst Generation. Todos estos términos sirven para nombrar a los nacidos entre 1982 y 2000 (aproximadamente), existe una subdivisión para los nacidos después de 1995 a los que se les conoce como Generación Z.

Los “Y” son producto de los cambios sociales, económicos y culturales que se dieron en el final del siglo XX. La clave de los cambios fue el desencanto, algo que ha marcado a la generación en cuestión, se rompe con las utopías y la idea del progreso por el progreso. Se empiezan a cuestionar todo, desde las grandes figuras de liderazgo hasta las religiones. La pluralidad empieza a ganar terreno y se acepta el hecho de que existen una multiplicidad de identidades culturales y realidades. El pluralismo nos trae el relativismo por falta de una razón única de valores, lo cual genera un vacío de ideales. La comunicación jugó un papel crucial en la generación de una visión plural del mundo, el fácil acceso a la información y a las diferentes realidades del mundo presenta un panorama más completo y complicado de éste. El dominio de la tecnología es característico de los “Y”, crecieron (o nacieron, dependiendo del caso) con los grandes avances tecnológicos, cuyo proceso de innovación es cada vez más rápido.

Aparte de todo lo mencionado también se habla de una generación que ha crecido en la comodidad de una estabilidad económica, se nos cataloga como una generación casi consentida por nuestros padres. Se habla de ciertas incongruencias, como el que no conocemos verdaderos castigos por lo tanto nos tomamos la vida a la ligera; pero que, al mismo tiempo, hemos visto como han tenido que trabajar nuestros padres, por lo tanto tenemos una cultura de trabajo. Los valores que apreciamos son la autenticidad y el respeto a sí mismos; en cierto sentido somos férreos defensores de nuestra individualidad, en un contexto que nos ha demostrado que la individualidad es casi una ilusión, ya que podemos catalogar todo, y a todos, en diferentes estereotipos. Somos consumidores, así hemos crecido y muchas cosas que para nuestros padres eran lujos, nosotros las consideramos bienes esenciales, el celular es un buen ejemplo de esto.

“Los millennial mexicanos viven, pues, en la contradicción de un entorno inmediato apapachador, que crea burbujas de bienestar –la familia, la escuela, los amigos–, y un entorno externo totalmente contrastante, que es amenazante, inestable, inseguro, violento y desconocido” (Algarabía tópicos: Las generaciones). A este mundo contradictorio y complicado en el que existimos, debemos agregarle la incertidumbre que genera vivir en un país con los niveles de inseguridad que tiene México; en un mundo bombardeado por las crisis económicas mundiales y en un México en crisis política, en el que están próximas elecciones presidenciales con un joven electorado que por no haber vivido la hegemonía priista parece estar próximo a regresarlos a la residencia. La generación de los millenial, mi generación o nuestra generación dependiendo de su edad, ya no es la generación del futuro, es el presente. Así es, el tiempo nos alcanzó y pasamos de ser el futuro de una nación a ser el presente.

¿Qué haremos? Pregunto esto porque es evidente que esta descripción de los “Y” sólo aplica para un porcentaje de la población joven, y no estoy hablando de edad, estoy hablando de la situación socioeconómica. Esta descripción sólo aplica para los jóvenes de clase media hacia arriba (probablemente sólo aplique para la clase media, porque la gente con mucho poder adquisitivo vive en otra realidad y aparentemente otro mundo). ¿Qué pasa con los millones de jóvenes que están creciendo en una situación de pobreza o extrema pobreza en nuestro país? Esos jóvenes no tienen las mismas oportunidades, es más no tienen oportunidades, el nivel de la educación pública es pésimo y esa es la base para poder acceder a una mejora calidad de vida. Por ello les pregunto ¿Qué haremos? Necesitamos empezar a preocuparnos en generarles oportunidades a todos los mexicanos, ya que el futuro de una nación se puede medir en el nivel de la educación que están recibiendo las futuras generaciones. Con ese prospecto en mente no veo un buen futuro en nuestro horizonte.

Me gustaría ser parte de la generación que hizo algo al respecto ¿a ustedes no?

Bonita semana, los invito a comentar e involucrarse en La Pulquería para hacer de éste un espacio de diálogo.

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07 noviembre 2011

Pintura: percepción sensible

“Pintura: Arte de combinar líneas, colores y composiciones en un papel, una tela, un muro, etc para producir una emoción estética en el espectador”. Diccionario del Español de México. El Colegio de México.

Al pensar en pintura nuestras mentes visualizan imágenes específicas de nuestras obras favoritas, o de pinturas muy conocidas. Tal vez pensamos en La Mona Lisa o en La Noche Estrellada de Van Gogh, pero ¿cuántas veces nos sentamos a pensar en qué son las pinturas y qué representan para nuestra cultura?

“Una cultura es el conjunto de historias que da cohesión a una sociedad. Entre ellas están también los relatos sobre los propios orígenes, esto es, la biografía de una sociedad (la descripción de su vida), que le dice lo que es.” (Dietrich Schwanitz)

Partiendo de esta definición de cultura, entiendo a la pintura como las imágenes que ilustran la biografía de la sociedad. Una biografía de lo que somos, como sociedad, debe abarcar todos los sentidos. No concibo entender qué somos sin poder experimentarlo de todas las formas posibles; debemos poder saborear, oler, tocar, ver y escuchar nuestra cultura, historia, biografía colectiva. Sólo así tendremos una imagen, un entendimiento completo de la cultura que hemos heredado y a la que le hemos aportado como sociedad.

El tema de la semana nos lleva a enfocarnos en una de las expresiones artísticas más antiguas de la humanidad. La pintura es una de las seis Bellas Artes (la escultura, arquitectura, danza, música y literatura son las otras cinco), cuyo uso ha pasado del práctico al estético. Si nos remontamos a la Edad Media (y de hecho todavía más atrás hasta las primeras pinturas realizadas por el hombre en cuevas) encontramos que la pintura realizaba el papel que actualmente desempeña la escritura. Las imágenes fueron utilizadas como los primeros medios de informar y comunicar, o mejor dicho narrar historias y transmitir experiencias y lecciones. Ya sea la historia de una cacería, la de una deidad o emperador; acompañada por texto o solas, las imágenes tenían una función de comunicación. La imagen se transformaba en texto y presentaba de forma simultánea acontecimientos ocurridos en diferentes momentos, un formato parecido al del cómic.

“La pintura es la gran pizarra de la historia” Francisco Umbral

Como sucede con la historia de la humanidad, el tiempo, la experimentación, la osadía de algunos y los cambios en las perspectivas de la vida y en la concepción del hombre en el mundo; fueron modificando la forma de utilizar, ver y expresarse con la pintura. En el renacimiento la pintura se liberó de su función, de texto, comunicativa y empezó la era de la visión, el espacio y la perspectiva. La imprenta y los libros liberaron a la pintura y aunado a la separación de los artistas de los temas religiosos, pudieron empezar a experimentar con la separación del espacio y el tiempo, dándole la importancia debida, en las obras, a la perspectiva del artista.

“La pintura ilustra un hecho demasiado frecuentemente ignorado por los historiadores.” Aldous Huxley

De la independencia de la mirada podemos dar un salto a las representaciones dramáticas, los cambios en las intenciones de luz y sus intensos y dramáticos resultados, a la “psicologización de la pintura” (Dietrich Schwanitz). La pintura, con el barroco, empezó a mostrar que el centro de su atención podía ser el movimiento y la expresión, los momentos intensos y dramáticos, en pocas palabras los sentimientos empezaron a ser el centro de atención de los artistas. Rembrandt es un claro ejemplo de un artista que empezó a experimentar con formas de exteriorizar la interioridad y profundad de las emociones, convirtiendo a las pinturas en estudios psicológicos. También se pasa de las escenas religiosas, los retratos, los paisajes y las pinturas históricas a las representaciones de actividades cotidianas. Estas pinturas se concentran en la intimidad entre las personas y las tareas que están realizando, dándole mayor impacto y contenido a la contemplación de un cuadro.

El siguiente paso en el viaje de la pintura fue la representación de acciones, que diferían de forma escandalosa del pasado inherentemente religioso que traían las pinturas, el rococó representaba y celebraba al erotismo, siempre rodeado de escenas campiranas y la frivolidad de las fiestas. El salto de lo erótico a la pintura política y de crítica social fue generado por el contexto, no debemos olvidar que la pintura es una pequeña ilustración de la biografía social, por lo tanto su contenido es afectado por diferentes eventos. En este caso las revoluciones impactaron a la pintura y provocaron que su atención se centrara en eventos y personajes de importancia histórica. También resultó en que los artistas volvieran a utilizar la pintura como un medio para transmitir un mensaje, como lo hizo Francisco de Goya en sus pinturas. Goya también fue de los primeros en romper con la representación de la realidad y empezar a retratar sus fantasías.

“Toda pintura es un hecho: las pinturas están cargadas con su propia presencia.” Andy Warhol

La naturaleza siempre ha sido un personaje principal en las pinturas, pero no es hasta el romanticismo que el paisaje se vuelve un género y se empieza a representar a la indómita naturaleza, disolviendo las infinitas formas que encontramos en colores. “Lo difuso se vuelve poético” (Dietrich Schwanitz). Empezamos a vislumbrar el sentir del artista ante lo que encuentra en la naturaleza, la pintura se vuelve el reflejo de su interpretación de su impresión.

El movimiento se convirtió en el gran tema a representar. La pintura se volvió caos y desorden de cerca pero movimiento estético de lejos. Eso fue el impresionismo, ese salto temerario en el que la imitación se dejó atrás, la representación exacta de la naturaleza ya no era suficiente, había que interpretarla, había que hacer del color el protagonista y de ahí saltar al protagonismo de las formas. Se abandonó a la estructura lineal de la pintura, se dejó atrás lo “estático” y se concentraron en los colores y las formas, les otorgaron vida y la vanguardia artística que nos llevó al arte moderno.

El principio rector de la pintura, en el arte moderno, es la observación de la observación. Estas pinturas nos muestran objetos pero también una forma de observar esos objetos. Esto nos genera una doble forma de observar las pinturas, la primera es la visualización inicial, la segunda viene después de un proceso reflexivo generado por el mensaje que tiene la pintura sobre sí misma. En el caso de la pintura el arte moderno es un arte reflexivo, que en sus reflexiones traen implícitas paradojas sobre el arte mismo o sobre la pintura misma.

“Describir una buena pintura es muy difícil. La técnica es sólo una parte, porque si no se sabe utilizar no es posible expresar nada con ella. Es en lo que expresas donde reside el arte. ¿Pero qué es lo que uno expresa? El arte es aquella cosa que no se da en la naturaleza. Yo sé lo que es el arte, y lo hago, pero no sé explicar lo que es. No hay fórmulas“. Carlos Cañas

Aquí concluye este pequeño recorrido a través de la pintura. Lo más importante es su opinión. ¿Cuáles son sus artistas favoritos? ¿Cuáles son sus pinturas favoritas? Les hago estas preguntas como una invitación a que opinen queridos lectores. Los dejo hasta el próximo lunes con el deseo de que se “sienten” aquí conmigo en este espacio virtual y platiquemos un rato de pintura.

Pueden encontrarme en Twitter: CorvusPhil o en Corvus Philosophus.

Libros consultados para este post:

-Schwanitz, D. (2011). La cultura: Todo lo que hay que saber. México, México: Taurus.

-Vázquez, A. S. (1972). Antología. Textos de estética y teoría del arte. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

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31 octubre 2011

Calaveras

Felipe Calderón

Murió el presidente y la nación se relajó
La muerte y el panteón finalmente descansaron
Pues con su guerra contra el narco
De trabajo se llenaron

Combativo hasta el final
Con la muerte se peleó
Pero la deuda era enorme
Y con su vida la pagó

Cuarenta mil es el legado
Que al panteón aportó
Testarudo como siempre
¡Criminales! les gritó

Con suma alegría la flaca le declara
La guerra y las muertes cesaron
Con tu muerte descansamos
Y mis vacaciones ya empezaron

 

Enrique Peña Nieto

La flaca caprichosa a Peña Nieto se llevó
En el PRI desconsolados sollozaron
Sin su copete lamentaban
Que sin presidenciable se quedaron

Traviesa la muerte
En presidente lo convirtió
Pero para su mala suerte
Sin mayoría lo dejó

Es lamentable su estado
Pues sin gel lo dejaron
Sin Los Pinos los priistas
En su tumba suspiraron

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24 octubre 2011

Jean-Paul Charles Aymard Sartre

“por su obra que, rica en ideas y llena del espíritu de la libertad y la búsqueda de la verdad, ha ejercido una influencia de largo alcance en nuestro tiempo” (motivo por el que se le otorgó el Premio Nobel).

El 22 de octubre de 1964 a los 59 años Jean Paul Sartre (escritor y filósofo Francés) rechazó el Premio Nobel de literatura en un comunicado que dio en París. “Un escritor no debe aceptar premios oficiales, porque el hacerlo agregaría la influencia de la institución que honró su trabajo al poder su pluma y eso no sería justo para el lector”. Con esas palabras rechazó uno de los reconocimientos más importantes que existen. Tenía por regla rechazar todo reconocimiento ya que para él los lazos entre la cultura y el hombre debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.

En la ontología de Sartre  lo que diferencia a los seres humanos de todos los demás es precisamente nada. El “ser humano” no es lo mismo que el resto del ser, pero se distingue de el por ese nada que los separa. La nada se encuentra enrollada en el corazón del ser como una lombriz en una manzana. En donde hay nada, hay conciencia, pero esto no significa una correlación. La conciencia y la nada dependen del ser, pero ellos no tienen una esencia, por lo tanto no son. La ontología de Sartre es una descripción fenomenológica de la relación de esta nada, que es la conciencia, al ser del cual depende.

El ser, en la visión de Sartre, es la condición de toda revelación. Para que algo sea revelado, para que esté ahí, tiene que ser, tiene que existir. La conciencia revela al ser. La conciencia nace con el apoyo de un ser que no es en sí mismo. El estar consciente de un objeto, no significa convertirse en ese objeto. El objeto no entra en la conciencia más de lo que la conciencia entra en el. La conciencia no es una cosa, no es una entidad ni una sustancia. Sartre la llama un “absoluto no sustancial”. Es absoluto porque es insustancial. Toda conciencia es conciencia de algo y al mismo tiempo conciencia de sí mismo.

“El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.” (El existencialismo es un humanismo, J. P. Sartre).

Para Sartre el ser humano está "condenado a ser libre”. En su visión somos arrojados a la acción y somos responsables plenamente de nuestras acciones sin excusas. Esto es porque no existe un creador que nos visualice, y utilice, como instrumentos, con un propósito y un destino. Por lo tanto la existencia precede a la esencia. Nuestra existencia como seres humanos es una existencia consciente. Como ya dije el ser del hombre se distingue del ser de la cosa porque es consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí y que el acto de ser consciente es precisamente la introducción de la separación de (auto) conocimiento de su objeto.

Todo esto lo podemos ver en su novela más célebre: La Nausea. En la que ilustra a través del protagonista de la novela, como la autenticidad y la libertad no se pueden aprender y se deben ganar. Lo más importante en la vida es la experiencia, muy por encima del conocimiento. No contamos con una naturaleza humano o instintos que nos guíen, sólo contamos con la experiencia que vamos adquiriendo en nuestra vida. También pensaba que las novelas podían servir de ejemplos de vida, de los cuales podemos extraer lecciones o ejemplos que se adhieran a nuestra experiencia.

Roquentin, el protagonista de La Nausea, se encuentra por todos lados con situaciones impregnadas de significados que llevan el sello de su existencia. Todo lo que encuentra en su vida está rodeado por el omnipresente hedor y, desagradable, sabor de su libertad. Por más que lo intenta no puede huir de su compromiso con el mundo y la vida. Roquentin padece esa condena de ser libre, en su peor faceta, que es la autonomía de la voluntad. Nuestra moralidad se subyace a nuestra habilidad de elegir, derivada de nuestra libertad, condicionada por el contexto. La moralidad es subjetiva; el juzgar si es correcto o incorrecto varía dependiendo de la perspectiva y el contexto. Sartre pone en evidencia, en esta brillante novela, la indiferencia del mundo hacia el individuo.

Con el temor de que no me vuelvan a leer si sigo escribiendo, hasta aquí dejo esta breve revisión de las ideas de Sartre y su obra. Los invito a conocerlo mejor, leer La Nausea y juzgar si mis palabras le hacen justicia a la brillantez de la única persona que ha rechazado un Premio Nobel por voluntad propia.

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17 octubre 2011

Tlachiquero de palabras

 

La vida está llena de ciclos que se abren y cierran sin un calendario universal. Existen ciclos de producción, ciclos de crecimiento, ciclos de aprendizaje, ciclos de maduración, ciclos creativos, ciclos educativos, entre otros. A donde volteemos encontraremos ciclos, iniciando o terminando, empalmados o solitarios, independientes o comunales, los ciclos son una constante de la vida, y sobre todo de nuestra forma de percibir e interactuar con la vida.

La Pulquería cumplió un ciclo, tuvo un inicio y fue creciendo con el tiempo. Ese ciclo inicial se cerró, pero no significó la desaparición de este espacio, todo lo contrario, era necesario cerrar el primer ciclo para dar paso a las “mejoras” o mejor dicho las nuevas ideas y la frescura que pretende traer este nuevo ciclo.

¿Por qué pulquería? ¿Qué hace del pulque y del lugar en el que se vende un concepto interesante para llamar así a un blog?

313887_208063842581973_171833632871661_534435_2204649_n Al pulque se le ha relegado por considerarse una bebida insalubre cuyo consumo se considera propio de los estratos más bajos de nuestra sociedad. Las pulquerías han sufrido de una persecución de las autoridades desde la colonia hasta la fecha. La venta de pulque suele ser castigada con impuestos, así se fue acabando con toda una tradición y borrando parte de nuestra cultura: la cultura del pulque. No sé si en verdad sea una industria perseguida de forma injusta o si existe una justificación válida. Lo que sé es que nunca es bueno minar la historia cultural de una nación y el que una industria de cientos de años se encuentre en un estado tan deplorable da mucha tristeza.

En una actualidad mexicana en la que podemos hablar de los 35 millones de mexicanos que reciben menos de nueve años de educación; de los 400 mil mexicanos que cada año buscan una oportunidad fuera del país, las 15,273 personas que murieron en el 2010 por el crimen organizado (sin mencionar los que van en el 2011 ni el total de vidas que ha tomado la “guerra” contra el narco); de los descensos de México en competitividad, educación y transparencia; es válido hablar de una industria cuya producción ha bajado en un 95% en los últimos años. Es loable regresar a las raíces y desde esa trinchera abrir un espacio en el cual incentivar el diálogo, el debate, la crítica, la creación y la creatividad.

El pulque, como todo, tiene diversos ciclos. Tuvo un ciclo de gran consumo, de bebida nacional. Tiene un ciclo de producción. Como cualquier producto tiene un ciclo de vida, con altibajos como cualquier otro ente. El ciclo del pulque parece haber terminado. En sus inicios el pulque era una bebida reservada para la aristocracia mexica, llamada “la bebida de los dioses” tenía múltiples vínculos místicos y propósitos religiosos. Durante la colonia, con la importación de otros tipos de licores, los españoles intentaron acabar con el pulque, al no poder bajar el consumo de pulque optaron por ponerle un impuesto para poder lucrar con su consumo. Durante muchos años fue la bebida más popular en México, representaba para el pueblo mexicano lo que la cerveza es en estos años: la bebida del pueblo. En el porfiriato volvieron a intentar acabar con el Pulque, por no ser una bebida refinada y europea. Después de la revolución mexicana el proceso contra el pulque continuó con campañas de difamación, gritos de insalubridad y vinculando al Pulque con las clases más bajas y las peores costumbres. De forma paralela la cerveza fue llenando el hueco del Pulque.

images La producción de esta curiosa bebida nos habla de un ritual enlazado con la cultura del pulque y las tradiciones heredades desde la era prehispánica. El maguey es la base de todo, el maguey, junto al maíz, era un pilar de la vida en el México prehispánico, cuando la planta está madura se le arranca el corazón y se raspan sus paredes hasta lograr una cavidad, de la que manará el aguamiel (sin fermentar es una deliciosa bebida sulce) de las pencas durante un periodo que va de tres a seis meses. El tlachiquero (raspador) es el encargado de raspar el maguey y de extraer el aguamiel por medio de succión con un acocote (un tipo de calabaza larga), dos o tres veces al día. Deposita lo extraído en una botija o pellejo (cuero de pulque), para después vaciarlo en el tinacal, donde se fermenta. Una vez fermentado, el aguamiel, se convierte en octli o pulque. Así es el proceso, muy simplificado, de producción de pulque.

Habiendo pasado por la historia del pulque y su producción podemos saltar hacia el lugar en donde se vende: Las Pulquerías. El concepto de Pulquería es muy sencillo, una definición te dice que es un “establecimiendo comercial en el que se vende y se consume pulque, y a veces también alimentos.” (DEM). Pero cualquier definición se queda corta en su intento de definir una pulquería.

Las pulquerías eran centros de recreación. Las principales características de las pulquerías eran: la camaradería; el humor del que atiende; los músicos que acompañan a los comensales, guitarras, arpas y más; los juegos, rayuela, dados y la baraja española; tortillas acompañando un molcajete con una salsa intratable, sólo para los valientes; nombres curiosos representativos del humor y la creatividad mexicana, “Sal si puedes”, “No mas no llores”, “Al pasito pero llego”, “El recreo de los de enfrente” (existió por muchos años frente al antiguo Senado en la calle de Donceles); consejos y refranes en las paredes, “Si tomas para olvidar paga primer antes de tomar”, “aunque sea una hora a pata nunca está lejos la pulcata”, “vayan entrando, vayan pidiendo, vayan pagando, vayan saliendo” y en algunas también murales o pinturas de paisajes campiranos en las paredes. Éstos pintorescos locales se extendieron en la Cd. de México al grado que se decía que había uno en cada calle.

Así como las pulquerías de antaño la idea, en este blog, es ser un centro de diversión, reunión, discusión, reflexión; un lugar en el cual se compartan ideas, opiniones, posturas, visiones; perspectivas de nuestra realidad, de México, del mundo, de la vida. Quiero que la gente disfrute al son de nuestras palabras y que de vez en cuando decidan acompañar su pulque de cada día con una salsa llena de ideas picantes, de las que no son fáciles de digerir.

La invitación está hecha para cada lunes visitarme en esta pulquería en la que estaré como un tlachiquero raspando el maguey del lenguaje y las ideas, para obtener ese dulce néctar de palabras cuya fermentación nos entregará textos, narraciones y reflexiones, semana tras semana para verter en el tinacal de La Pulquería.

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06 junio 2011

Muros, arte e historia

Después de dos semanas de ausencia en este espacio de intercambio y expresión, regreso en una semana de un tema complicado. Al ver el tema de la semana 23 me quedé con la sensación de que mí limitada capacidad de redactar no le haría justicia a la única aportación original moderna dada al mundo por el arte de América (Luis Cardoza y Aragón).
 la marcha de Siqueiros
¿Qué hizo grande al muralismo? No fue la innovación de los muralistas mexicanos. No estaban innovando en técnicas de pintura, simplemente utilizaron las lecciones heredadas del renacimiento y las adaptaron a sus necesidades.
“El muralismo mexicano no ha dado en sus formas alguna aportación nueva a la plástica universal” -Diego Rivera-
La grandeza de los murales se dio a un nivel más profundo, que va más allá de lo estético. Los temas que manejaban, la incorporación de la narrativa en sus obras, el relato histórico y el regresar a las bases (a las raíces culturales, que habíamos fallado en rescatar, desplazadas por la conquista y el colonialismo Español) para incorporarse al nacionalismo que invadía a México durante la época. El gran propósito del muralismo era el de educar, presentar la historia de México de una manera visual y condensada al pueblo mexicano, siempre en lugares públicos para que fuera “fácil” contemplar las obras e interpretarlas.
“por primera vez en la historia, la pintura mural ensayó de plastificar en una sola composición homogénea y dialéctica la trayectoria en el tiempo de todo un pueblo, desde el pasado semimítico hasta el futuro científicamente previsible y real, […] es un aporte realmente nuevo en el arte monumental respecto a su contenido.” –Diego Rivera-
El México de Rivera, Siqueiros, Orozco y Tamayo era un México transformado y transformándose. La Revolución, recién finalizada, estaba latente, había iniciado un proceso de rescate cultural. Se había terminado el escenario en el que crecieron los caudillos y líderes militares, empezaba el momento de los intelectuales y los artistas. En aquella época se dio una gran generación de pensadores y artistas mexicanos (me atrevo a decir que fueron lo mejor que ha dado nuestro país). En este México necesitado de una identidad, de un nacionalismo que mantuviera la cohesión deseada para evitar más conflictos, aparecieron los muralistas que supieron entender el momento y poner en primer plano a los olvidados, explotados y pisoteados, al pueblo mexicano.
“Pintaron lo que no se había visto, lo que al descastamiento parecía profanación: los indios, los obreros y campesinos, las luchas revolucionarias, que chocaban totalmente con los gustos dominantes.” –Luis Cardoza y Aragón-
Un México menospreciado se alzó de las cenizas de la revolución en las obras de los muralistas mexicanos. Los muralistas tomaron al México sacudido por la Revolución, y al arte estancado en la mediocridad, con un ferviente nacionalismo, tomando de Europa lo necesario, privilegiando lo mexicano e ignorando las corrientes y movimientos contemporáneos.
“Por primera vez en la historia del arte de la pintura monumental, es decir, el muralismo mexicano, cesó de emplear como héroes centrales de ella a los dioses, los reyes, jefes de Estado, generales heroicos, etcétera; por primera vez en la historia del arte, repito, la pintura mural mexicana hizo héroe del arte monumental a la masa, es decir, al hombre del campo, de las fábricas de las ciudades, al pueblo.” –Diego Rivera-
Situaciones como una revolución dejan a un pueblo en un punto de quiebre, al principio hay un fervor por una causa, pero cuando el conflicto se prolonga ese fervor se ve disminuido por el hambre y hedor a muerte. Al finalizar la revolución los mexicanos, como reflejo, se apartaron de lo virreinal. Acusaron a la conquista, la colonia y la Iglesia de acabar con la herencia cultural indígena, de impedir la apreciación de las artes indígenas y de menospreciar a los indígenas.
mural-diego-rivera “La revolución es una súbita inmersión de México en su propio ser. […] es una búsqueda de nosotros mismos y un regreso a la madre. […] México se atreve a ser, La explosión revolucionaria es una portentosa fiesta en la que el mexicano, borracho de sí mismo, conoce al fin, en abrazo mortal, al otro mexicano.” – Octavio Paz-
Los verdaderos héroes de México son los que aparecen en los murales, le otorgaron un rostro y una voz al pueblo anónimo. Claro que el mensaje transmitido es la interpretación del artista, pero en el caso de los muralistas mexicanos, se involucraron en los movimientos, en las súplicas, en la realidad del México rezagado.
3085227030_e34a16cacf “La gente manual, los herreros y metalistas, aparecen por eso, en las arcaicas mitologías, envueltos como en vapores mágicos: son los hacedores de portento. Son las manos entregando el fuego que ha pintado Orozco. En el mural de Diego Rivera (Bellas Artes), la mano empuña el globo cósmico que encierra los poderes de creación y de destrucción: y en Chapingo, las manos proletarias están prontas a reivindicar el patrimonio de la tierra. En el cuadro de Alfaro Siqueiros, el hombre se reduce a un par de enormes manos que solicitan la dádiva de la realidad, sin dada para recomponerla a su guisa.” -Alfonso Reyes-
En esos años se dio una batalla entre lo tradicional y la renovación, encabezada por el repudio a una manera de ver y expresar. El muralismo fue un arte realista nacional, ideológicamente revolucionario y popular.
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16 mayo 2011

Transpiramos surrealismo

“A más de 460 años de la Conquista, no se ha asimilado el triunfo de Cortés ni la derrota de Cuauhtémoc, y aún se sienten repercusiones de aquel sangriento atardecer en Tlatelolco. […] 90 por ciento de los mexicano son mestizos, en términos estrictamente étnicos, aunque como individuos sigan atrapados en las contradicciones de su ascendencia. Son tanto hijos de Cortés como de Cuauhtémoc, no son españoles ni indígenas, son mestizos, aunque no admiten su mestizaje. […] México busca interminablemente una identidad y oscila, […] entre lo antiguo y lo moderno, lo tradicional y lo de moda, lo indígena y lo español, lo oriental y lo occidental. La complejidad de México radica tanto en el enfrentamiento como en la fusión de estas raíces.” Alan Riding, Vecinos distantes.

Wikipedia nos dice que: El surrealismo es un movimiento artístico y literario surgido en Francia a partir del dadaísmo, en la década de los años 1920, en torno a la personalidad del poeta André Breton. Buscaba descubrir una verdad, con escrituras automáticas, sin correcciones racionales, utilizando imágenes para expresar sus emociones, pero que nunca seguían un razonamiento lógico.

¿En México cuando nos guía la lógica o la razón? Se reacciona en caliente fieles al dicho “más vale pedir perdón que pedir permiso”. Se tapan hoyos y deficiencias con lo primero que se encuentre, en lugar de buscar una solución más efectiva, óptima o permanente; siempre buscando heredarle el problema a alguien más.

Nos quejamos y descalificamos a los interesados y corruptos policías (no los bajamos de puercos), pero no reconocemos que somos parte importante del problema. Al no aceptar las multas y buscar zafarnos (en vez de asumir una responsabilidad y hacerle frente a las consecuencias de nuestras acciones) con la influencia de algún conocido o la “simple” y, deleznablemente, “común” mordida, hemos generado el ambiente de corrupción y ventajismo que predomina en las autoridades y trámites burocráticos a lo largo y ancho de la república.

André Breton encontró, en la cultura visual de México, la mezcla de los oprimidos y los opresores que representaba, a la perfección, la conjunción entre polaridades percibidas de la existencia humana que tanto anhelaba encontrar y reflejar con el movimiento surrealista. Nos catalagó como un país naturalmente surrealista.
“México, mal despertado de su pasado mitológico sigue evolucionando bajo la protección de Xochipilli, dios de las flores y de la poesía lírica, y de Coatlicue, diosa de la tierra y de la muerte violenta, […] Este poder de conciliación de la vida y la muerte es sin lugar a dudas el principal atractivo de que dispone México. A este respecto mantiene abierto un registro inagotable de sensaciones, desde las más benignas, hasta las más insidiosas.” André Breton.
Escribimos y hablamos sin pensar ni reflexionar en qué y cómo lo diremos. Por ello encontramos tantos casos chuscos como letreros con graves errores ortográficos o gramáticos y declaraciones lamentables de artistas, deportistas y funcionarios.
 
El último ejemplo de surrealismo en nuestro país es todo lo que desencadenó y provocó el aficionado que se metió a la cancha en la semifinal del fútbol de primera división disputada en Morelia. Un individuo entra al campo,  intenta saludar a Gerardo Torrado (jugador y capitán del Cruz Azul), es agredido por Fausto Pinto y Christian Giménez (jugadores de Cruz Azul), después empujado por Federico Vilar (portero y capitán de Monarcas), sacado del estadio por elementos de seguridad del estadio (que tardaron muchísimo en llegar a el). Todo pudo ser un evento menor sin importancia, como tantos similares que ocurren en todo el mundo, pero la cosa no se quedó ahí y fue escalando.

Inició una pelea entre los dos equipos, desatada por el golpe que le da el preparador físico de Monarcas a Waldo Ponce (jugador de Cruz Azul), terminó el conflicto con un cabezazo de Corona (portero de Cruz Azul) al preparador físico de Monarcas. Hay múltiples castigados y suspendidos de cada equipo, desde los técnicos y parte del equipo técnico hasta los jugadores. Corona perdió su lugar como portero titular de la selección mexicana para la Copa de Oro de la Concacaf (ya ni siquiera es parte de la convocatoria). El aficionado que entró a la cancha sólo tuvo que pagar una fianza de 30 pesos para salir, en otras partes del mundo son de 24 a 72 horas en la cárcel y una multa considerable.

Hubo un mal manejo de las autoridades; poca, mal distribuida o mal organizada la seguridad en un estadio, del deporte más popular, de un país que sufre y sangra por la inseguridad; mal manejo de la Federación Mexicana de Fútbol, no reconocieron el problema y no hubo una reacción adecuada (no se castigó al estadio); por último se vio lo que todos sabemos, el duopolio de televisoras controlan el fútbol en México y se hace lo que ellos digan; siempre se busca que no se vaya en contra de sus intereses.
Una pequeña, ridícula y reprochable acción de un individuo, desencadenó mucho y dejó al país en evidencia en demasiadas áreas… México Surrealista.
“La mayor parte de los mexicanos meditan y filosofan, son discretos, evasivos y desconfiados; son orgullosos y vigilantes de las cuestiones de honor; se ven obligados a trabajar mucho, pero sueñan con una vida de holganza; son cálidos, ocurrentes y sentimentales y, en ocasiones, son violentos y crueles; son inmensamente creativos e imaginativos y, sin embargo, resulta imposible organizarlos porque en lo interno tienen ideas definidas y en lo externo son anárquicos.” Alan Riding, Vecinos Distantes
Somos una nación llena de contradicciones, nos caracteriza la fuerza de las personas y en ciertas ocasiones un gran nacionalismo, somos capaces de resistir y sobreponernos a grandes desastres y pésimos gobernantes; sin importar que nos hagan y cuantas veces no perdemos la habilidad de soñar e ilusionarnos; pero al mismo tiempo nos rodea un halo de derrotismo, conformismo, pesimismo, un gran amor a la fiesta que nos brinda mucha alegría pero pésimo cuando se trata de trabajar y rendir cuentas; respondemos de forma magnífica bajo presión pero somos incapaces de organizarnos y dar los mismos, o mejores, resultados antes de que tengamos el agua hasta el cuello; tenemos una gran creatividad y riqueza cultural pero la desechamos con un cínico malinchismo. Somos una nación orgullosa de los tesoros que posee pero irresponsable a la hora de cuidarlos y protegerlos. La unión es nuestra mayor fuerza pero permitimos que nos segreguen y manipulen para proteger los intereses de grupos (minoritarios) de poder e interés; el egoísmo y la envidia son el peor defecto de nuestra nación famosa por su calidez. Transpiramos surrealismo en las acciones del día; en nuestras preferencias, rituales, tradiciones; en nuestro rechazo, aceptación, asimilación y odio hacia Estados Unidos. Somos México, tan lejos de dios, tan cerca de… pues de nosotros mismos.
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02 mayo 2011

Sombras

Al pensar en viajes siento que uno siempre salta a la idea de unas vacaciones o un viaje a algún lugar turístico (ya sea a otro estado, país o alguna cosa similar). La RAE (Real Academia Española) nos dice que la definición de viajar es: Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción. Cualquier traslado en nuestras vidas es un viaje; ya sea uno que forma parte de tu rutina como ir al trabajo o a la escuela, o alguno espontáneo como escaparse a visitar algún lugar o evento, ver alguna película o simplemente visitar parientes o amigos.

Viajar solo te deja a la merced de tu mente. Entiendo que a muchas personas les pueda asustar estar a solas con sus pensamientos, ya que no hay crítico más duro que uno mismo. Esos momentos de solitario movimiento son un refugio para mi, acompañado nada más por la música y observando lo que me rodea.

Por mi forma de ser disfruto mucho el tiempo que paso solo, tengo una tendencia a aislarme en mi casa y a veces ser muy callado en las reuniones, por ello disfruto mucho del tiempo que paso solo en mi carro en mis recorridos a través de la ciudad.

Pero las cosas no fueron sencillas cuando hice mi primer viaje, en otro país, solo. El destino no podía ser mejor (la ciudad de Liverpool en Inglaterra) pero por mucho que disfrutaba de la soledad, no sabía lo que me esperaba. Ahora entiendo que existen dos tipos de viajes solo, en el que vas con la intención de hacer nuevas amistades y soltarte en un lugar desconocido y el que hice. Mi viaje fue todo lo contrario, me interesaba estar solo, conocer la ciudad a mi gusto y a mi ritmo. En los dos llegas a platicar y conocer a diferentes personas, intercambiar experiencias, historias y risas pero en el que yo hice las pláticas con otros no pasaban de breves intercambios.

No se por que pero él momento en el que sufrí fue a la hora de comer. No tuve problemas al caminar por la ciudad, entrar a diferentes museos y exhibiciones y tomar fotos, llegué a extrañar el hacer un comentario o compartir algún chiste con alguien, pero le temía a la hora de la comida. La idea de entrar a algún lugar y sentarme solo a comer me aterraba. Es una de esas cosas sencillas que no cualquiera se anima a hacer (como ir al cine solo) pero ya que lo intentas una vez te das cuenta que no pasa nada y aprendes a disfrutar esos pequeños momentos.

Como a la hora de viajar en metro, combi, camión, taxi o ir manejando solo, la única compañía que tenía (y que quería) era la música. Mi cámara se volvió mi aliada y me di cuenta de que no sabía hablar conmigo mismo. Comprendí que las reflexiones en el tráfico sobre los pendientes y eventos del día no existen fuera de la rutina del día a día. Aprendí que no es tonto tener pláticas mentales y que es agradable compartir conmigo los comentarios y chistes que reservaba para otros.

Tuve que familiarizarme con mi sombra, fue como si me presentaran a un extraño, al cual de inicio veía con desconfianza y hasta desdén. La juzgué y critiqué hasta que logré llegar a buenos términos con ella y aceptarme en el proceso. Sentirme cómodo con lo que soy pienso y represento, con lo que veo y no veo, con lo que expreso, con como me muevo y como desvarío en mi interior.

Viajar solos les dará más que sólo conocer un nuevo lugar. Al final del viaje sabrán más de ustedes. Un viaje, sin importar la distancia ni el destino, les entregará respuestas, podrán sentirse cómodos o incómodos con ellas, pero les prometo que no serán los mismos al final.

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25 abril 2011

México en la pantalla grande

Hace poco escuchaba una pequeña discusión entre arquitectos. La postura de unos era que los jóvenes arquitectos realizando diseños “contemporáneos” no pueden ser considerados como parte de un movimiento de “arquitectura mexicana” (disculpen los términos, no se mucho del área) a lo que contestaban los jóvenes arquitectos “modernos” mexicanos que por el simple hecho de ser diseños de mexicanos deben ser considerados como arquitectura mexicana. Esta discusión me dejó pensando en qué hace a un diseño (o cualquier proyecto artístico) mexicano. ¿Existen ciertas pautas o reglas que determinan lo que es y lo que no es un movimiento mexicano? (si existen por favor ilústrenme)

El tema de la semana (cine mexicano) me hizo recordar esto y llevar la pregunta al cine. ¿Qué hace que un proyecto de cina sea considerado como cine mexicano? Siento que es injusto y equivocada la postura de los arquitectos de que por usar técnicas y movimiento modernos no podían ser considerados como un movimiento mexicano. En ese caso el cine mexicano contemporáneo no podría ser considerado cine mexicano ya que no tiene nada que ver con los inicios del cine en México (reproducción de la Revolución Mexicana) ni con la época dorada del cine mexicana.

No soy un erudito del tema y mi aproximación al cine siempre ha sido la de un espectador (con el esporádico análisis trivial con los amigos o la familia). Lo que uno puede percibir es que las tendencias, corrientes, movimientos… siempre van de la mano de la realidad del momento en el que se realizaron. Las personas no se identificarían con historias de la época dorada del cine mexicano (con esto no estoy diciendo que no nos podrían interesar o gustar) pero si nos volcamos a ver un documental que expone al sistema de justicia mexicano, o vamos a ver películas que satirizan la corrupción o al narco. La época dorada del cine mexicano (de 1936 a 1970) abordó más temas y géneros que en ninguna otra época. Los temas que manejaron fueron variados: obras literarias, comedia, comedias rancheras, películas policíacas, comedias musicales, melodramas y el género (muy nacional) de la Lucha Libre. La temática del cine mexicano en la década de los 90 y principios del siglo XXI aborda lo cotidiano, la violencia urbana, el existencialismo, la migración, las biografías e incluso el realismo mágico y la denuncia de la corrupción.

Cuando pienso en cine mexicano la verdad es que no puedo evitar pensar en tres grandes directores: Inárritu, Del Toro y Cuarón. Estos directores no creo que se puedan (ni deban) considerar parte del cine mexicano, aunque tienen películas que pertenecen al cine méxicano, son parte de un plano más internacional. Si vemos sus trabajos notamos como Iñárritu tuvo un gran éxito con una película que (creo) podría ser considerada parte del cine mexicano contemporáneo (Amores Perros) pero después de eso se fue del plano mexicano. Del Toro se va más por el lado de la fantasía y sus películas (en general) podrían catalogarse como “Hollywood” (siempre he tenido la duda de por que se considera el Laberinto del Fauno como cine mexicano). Cuarón es de los directores que más me gustan, es arriesgado y le gusta innovar, ha hecho todo tipo de películas pasando por muchos géneros y con muy buenos resultados (como olvidar la gran escena de acción de una toma en “Niños del hombre”).

Para terminar les dejo una lista muy curiosa, que para nada refleja lo mejor del cine mexicano, pero nos da una idea de cuáles son las películas mexicanas más conocidas. Las 10 películas mexicanas mas votadas en IMDB:
  • El laberinto del fauno (2006)
  • Amores perros (2000)
  • Y tu mamá también (2001)
  • El mariachi (1992)
  • Bandidas (2006)
  • El ángel exterminador (1962)
  • Sin Nombre (2009)
  • Como agua para chocolate(1992)
  • La montaña sagrada (1973)
  • El crimen del padre Amaro (2002)
¿Qué opinan? ¿Cuántas conocen? ¿Cuáles agregarían? ¿Cuáles quitarían?
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